La Escuela de Diseño de la Universidad de Valparaíso, aceptó la invitación para exponer dentro del Programa “Diseño en los Estados Unidos, su contribución a la cultura”, realizada por el Instituto Chileno Norteamericano Norteamericano de Cultura, y para ello estimamos pertinente centrar nuestro relato en la relación de los objetos cotidianos y como ellos, a través del diseño, van plasmado nuestros comportamientos, convivencia y desarrollando nuestras capacidades relacionales y productivas.

El tema simple en esencia, pero complejo en contenidos, por la vasta cantidad de diseñadores norteamericanos, que mediante su presencia objetual de fines del siglo XIX dominaron y predominaron en el colectivo del continente, con la construcción de un imaginario de estilo de vida conocido como el “American Way of Life”, que hasta hoy perdura en nuestras memorias, nos señaló que no daba lo mismo tener, usar, o adquirir algún producto para resolver una tarea o un deseo, los objetos formaban una construcción mental, que  venía aparejada con una vida mejor, con un status de vida aspiracional, que modificó absolutamente nuestra percepción de los objetos cotidianos.

Transmitir este mensaje, en una exposición nos parecía todo un desafío, toda vez que pensábamos como permear la muestra y salir al encuentro del transeúnte de calle Esmeralda. Es así como recurrimos a una presencia lúdica, poniendo en valor a la familia del futuro de Hanna y Barbera (The Jetsons) en la Galería del Instituto. Esta serie animada, conocida en Chile como “Los Supersónicos”, instaló toda la cultura americana proyectada a 100 años, es decir desde su lanzamiento en 1960 hasta el 2060.

Postulamos entonces, visualizar a través de los objetos cotidianos de una familia “típica americana tecnologizada”, cercana a nuestros días, al menos más que en los años 60, quienes nos presentaran el contrapunto cultural apropiado para sopesar, desde una mirada imaginada versus una concreta, ¡cómo la cultura americana pudo proyectar y diseñar muchos de los objetos que utilizaban los “sónicos” y que hoy forman parte del cotidiano de cada una de nuestras vidas!.

Esta proyección, así entendida, marca un antes y un después, en los objetos cotidianos y sobre todo le entrega un sentido a la forma y al concepto de objeto industrializado, que no sólo cumple una función comercial o responde a un uso, sino que entrega valores que aportan al bien social, en la proyección y apoyo para cumplir nuestras labores diarias.

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